testimonio
HAITÍ (LaBibliaWeb.com /SBU) — Llegar a las comunidades marginadas es una iniciativa de la Sociedad Bíblica Haitiana, para llevarle la Palabra de Dios a gente de los barrios tuguriales del país, con la ayuda de voluntarios de iglesias y otros grupos.
Hasta ahora unos quince mil Nuevos Testamentos se han entregado, muchos de ellos en diciembre, cuando se celebró el Domingo de la Biblia. Desde ese día una anciana y un joven han testificado de cómo sus vidas cambiaron al tener un encuentro con Dios por medio de su Palabra.
El testimonio de la anciana
Era tarde en la noche. Me encontraba en la cama y junto a mí, mi nieta, cuando oí que llamaban a la puerta. Había llovido todo el día y los callejones del barrio estaban llenos de basura. Para mi sorpresa, cuando abrí la puerta vi a Mista, una jovencita que vive con un hombre al que llaman «Ti Paste», que significa «el Predicadorcito». Sus bracitos sostenían alrededor de una docena de Nuevos Testamentos.
«¡Mire!», me dijo. «¡Tenga esto y que Dios la bendiga!» «¿Dónde está “Ti Paste”?», le pregunté.
«Esté enfermo y me pidió que viniera yo», me contestó. «Tenía estos Nuevos Testamentos para dárselos desde el domingo pasado, pero como no se ha sentido bien, no pudo hacerlo en persona. Y como él sabe que se acerca el Día de la Celebración de la Biblia, no quería que usted se perdiera la celebración al no tener la Palabra de Dios».
Dicho esto se fue, a entregar el siguiente ejemplar del Nuevo Testamento.
Tardé un rato para dormirme esa noche, pensando de cómo esta jovencita, dedicada a la tarea de reemplazar a su maestro, había traído consuelo y alegría a mi casa.
Me preocupaba también el futuro de mi nieta: ¿en qué clase de ambiente estaba creciendo? ¿Estaría bien? Luego se me vino a la mente una idea consoladora: tendrá a esa jovencita Mista como su guía, como también las palabras de Jesús, siempre y cuando que yo le brindara la oportunidad al recibir a Jesús como su Salvador. ¡Así que aquí estoy esta mañana, señoras y señores! Acéptenme como una de ustedes y ayúdenme a florecer en la enseñanza del Evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
El testimonio del joven
Hace dos semanas me dirigía a mi casa. Era tarde en la noche y llevaba un par de bolsas con alimentos, para mis hermanas. Mientras caminaba por las casi solitarias calles, de pronto oí un tiroteo y balas comenzaron a volar.
Esto es algo casi regular la mayoría de las noches en nuestro vecindario. Hombres armados tenían como deporte provocar a los guardias de las Naciones Unidas acantonados en la zona. Por supuesto, los guardias respondieron, y pronto comenzó la batalla.
Antes de que tuviera tiempo de resguardarme detrás de un contenedor de basura, sentí una punzada en el lado izquierdo del pecho y, al mirar, vi un huequito en el bolsillo de la camisa. Lleno de pánico, pensé que me estaba muriendo. Al darme cuenta en pocos segundos que seguía consciente, me toqué el lado izquierdo de la camisa y saqué una Biblia tamaño bolsillo —en realidad, un Nuevo Testamento— que un hombre al que conocí temprano ese día, me había regalado. «Tenga esto y déle una buena lectura», me dijo. «Confíe en mí; ¡le salvará la vida!»
Cuando llegué a casa y le conté a mi mamá lo que acaba de pasarme, estaba tan agradecida por la segunda oportunidad que me habían dado, que me hizo prometerle que daría el testimonio en nuestra iglesia, para que todos tuvieran mi testimonio como un ejemplo de lo que Dios puede hacer por uno cuando uno se entrega completamente a él. Antes, yo era apenas «un cristiano regular». Ahora siento el deber de ser un faro para la difusión del Evangelio.
Magda Victor, secretaria general de la Sociedad Bíblica Haitiana, agrega: «Estos testimonios refrescan nuestros espíritus. Le dan sentido a nuestra fe y nos impulsan a trabajar con más ahínco para que la Palabra de Dios brille a través de nosotros en nuestra vida diaria. Estamos convencidos de que si no es por el encuentro de la anciana con la jovencita y la experiencia en la calle del joven, estas dos almas no hubieran estado en la iglesia ese día para dar sus testimonios y retarnos para darles la Palabra de Dios a los que no tienen cómo comprarla. Si los fondos están disponibles, extenderemos el proyecto.

Meneame
del.icio.us